Escrito por Stevens Rosado
La palabra de Dios una
carta de amor
La palabra de Dios que es la verdad,
nos santifica. Escrito por Stevens Rosado
“Santifícalos en tu verdad: tu
palabra es verdad”, oró Jesús (Juan 17:17).
Dios en todas las épocas tuvo
profetas a los cuales les encomendó escribir su palabra.
“Así habló Jehová, Dios de Israel: escribe
en un libro todas las palabras que te he hablado”. (Jeremías 30:2)
“preguntaron luego a Baruc, diciendo:
- “cuéntanos ahora cómo escribiste de boca de Jeremías todas estas palabras”.
Baruc les dijo: - “él me dictaba en voz alta todas estas palabras y yo las
escribía con tinta en el libro”. (Jeremías 36: 17-18)
“Jehová dijo a Moisés: “Escribe tú
estas palabras, porque conforme a estas palabras he hecho un pacto contigo y
con Israel” (Éxodo 34:27).
Dios pedía a sus siervos que leyeran
su palabra día y noche para que fueran instruidos acerca de la voluntad de Dios
y cumplieran sus mandamientos
“cuando se siente sobre el trono de
su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del original
que está al cuidado de los sacerdotes levitas. Lo tendrá consigo y lo leerá
todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, guardando
todas las palabras de esta ley y estos estatutos, y poniéndolos por obra. Así
no se elevará su corazón sobre sus
hermanos, ni se apartará de estos mandamientos a la derecha ni a la izquierda,
a fin de que él y sus hijos prolonguen los días de su reino en medio de Israel”
(Deuteronomio 17: 18-20)
“Nunca se apartara de tu boca el
libro de la ley, sino que de día y de noche meditaras en él, para que guardes y
hagas conforme a todo lo que esta escrito en él, porque entonces harás
prosperar tu camino y todo te saldrá bien” (Josué 1:8)
El acto de leer el libro de la ley
era muy sagrado. Hoy día debe ser igual.
Leer Nehemías 8: 1 - 9
Lamentablemente en todas las épocas
han existido aquellos quienes constantemente rechazaron la palabra de Dios
“También todos los sacerdotes y el
pueblo aumentaron la iniquidad, siguiendo todas las abominaciones de las
naciones y contaminando la casa de Jehová, la cual él había santificado en
Jerusalén. Jehová, el Dios de sus padres, les envió constantemente avisos por
medio de sus mensajeros, porque el tenia misericordia de su pueblo y de su
morada. Pero ellos se mofaban de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus
palabras, burlándose de sus profetas, hasta que subió la ira de Jehová, y no
hubo ya remedio”. (2 crónicas 36: 14-16)
Leer también Isaías 30: 8 - 15
Pero llegará el momento en que mucha
gente deseará y tendrá sed de la palabra de Dios pero no la hallará.
“Ciertamente vienen días, dice
Jehová, el Señor, en lo cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan ni
sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová. E irán errantes de mar a mar;
desde el norte hasta el oriente andarán buscando palabra de Jehová, y no la
hallarán. (Amos 8: 11 – 12)
Jesús declaró que las escrituras
hablan de él pues él mismo es la vida
eterna, y reprendió a aquellos que no creían a él.
Leer Juan 5: 37 – 57; 10: 30 – 38
El salmo 119 es un extraordinario
escrito acerca de lo agradable que es deleitarse en la palabra de Dios.
Las sagradas escrituras por cierto
son para todas las personas sin importar la edad y útil para el desarrollo
integral de todo ser humano, tal como le escribió el apóstol Pablo al joven
Timoteo.
“Pero persiste tu en lo que has
aprendido y te persuadiste, sabiendo de quien has aprendido y que desde la
niñez has sabido las sagradas escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para
la salvación por la fe que es en Cristo Jesús, toda la escritura es inspirada
por Dios y útil para enseñar, para redargüir,
para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios
sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. (2 Timoteo 3: 14 – 17)


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