miércoles, 9 de noviembre de 2016

El vacio del alma



Escrito por Stevens Rosado


El vacio del alma

“Me siento sola, frustrada, triste; mi vida está llena de vacío y lo único que quiero es desaparecer. Todos me dicen que me quieren, pero siento que son solo palabras. Mi madre me vino a visitar este fin de semana. Me pidió que le prometiera que no me iba a seguir mutilando, pero no puedo cumplirle. Siento necesidad de cortarme, de ver correr sangre en mi brazo, acordarme de lo porquería que soy. Hay muchas cosas que me atormentan demasiado. Mariano me pide que lo deje de hacer, cuando yo le pedía muchas cosas y él se negaba. ¿Cómo puede pedirme él a mí? Lo amo pero ya no estoy viva por dentro. Soy un ser ambulante que camina pero no está viva, quiero morirme de cuerpo, pero no lo logro; y no lo hago por mi madre, solo por ella, porque sé que si atento contra mi vida ella va a sufrir, puede recaer en su enfermedad, de tal modo que prefiero seguir sufriendo, no siendo feliz; estar muerta en vida con tal de que mi mama esté bien” (Sangre en el diván, página 16).

            Esta declaración no es un invento de Ibéyise pacheco para hacer su libro más cruel y atractivo. Son palabras reales que emitió la joven Roxana en su momento. Y como ella miles quizá millones de jóvenes en todo el mundo viven esa misma realidad: tienen un alma vacía, muerta espiritualmente. 

         Muchos como Roxana ven el suicidio como una opción, otros se refugian en el alcohol y las drogas. Desechados y despreciados por ellos mismos viven una vida infeliz, sin sentido. Ocupan un espacio en el universo, pero tienen poca importancia para los que viven en él (según ellos mismos).

         Y ¿Cómo llegaron a semejante estado? Quizá por falta de amor, tal vez por sufrir una enorme decepción o por un error cometido. Da igual, el resultado es el mismo: miseria, dolor y muerte.

         Roxana necesitaba un salvador pero murió sin encontrarlo. Otros jóvenes aún tienen la posibilidad de acudir a él. Jesucristo es el único capaz de llenar el vacío del alma, de dar paz al afligido, salud al enfermo y felicidad al deprimido. Él es vida en medio de la muerte, luz en la oscuridad, y salvación en medio de la perdición. Nadie te ama ni podrá amarte más que Dios.

         Jesús se preocupa por nuestros problemas. Pelea nuestras batallas. Suple nuestras necesidades. Y da consuelo y esperanza a los que ya no tienen fuerza.


         La vida no es solo poder respirar y tener un corazón que lata dentro de ti y haga circular la sangre por todo tu cuerpo. Vivir es tener personas a  quien amar, hacer realidad tus sueño, tener esperanza de un mejor porvenir y utilizar sabiamente los dones y talentos que posees. Vida es estar en compañía de Jesús. Disfrutar de paz y tranquilidad, no por falta de problemas sino porque confías en un Dios fuerte que es capaz de solucionarlos.

         “Dios nos creó para que seamos adictos a él. Cuando lo rechazamos, procuramos en vano llenar el descomunal vacío que se produce con alguna otra obsesión”.

“Algunos se vuelven adictos al trabajo; otros adictos a la comida y sufren de bulimia y obesidad. Muchos prefieren las bebidas alcohólicas, las drogas o los cigarrillos. Existen miles de adictos al sexo, a la música, a la moda y a la apariencia externa. Muchos se vuelven adictos a otras personas en relaciones interpersonales codependientes perjudiciales. Todos son consumidos por el materialismo y la vanidad. Todo esto representa un intento mal concebido por llenar el espacio que corresponde únicamente a Dios”.

“Dios nos diseñó para ser adictos en amor hacia él. Solamente en él encontraremos gozo y satisfacción”. (Doug Batchelor, A los pies de Jesús, página 26).


         Sin Dios estamos vacíos y tal como lo dijo Roxana, somos seres ambulantes que caminan pero no tienen vida. Solo hay tristeza, soledad y dolor cuando decidimos vivir lejos de Dios.

         Alguno dirá “yo no sufro de esos males, vivo mi vida loca y soy feliz así. Los principios cristianos son muy extremistas, lo único que hace es esclavizarnos. Ellos dicen “y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”, pero yo solo veo esclavitud en su modo de vida”.

         Si usted quiere beber y no lo hace porque “su religión se lo prohíbe” entonces usted es esclavo de la religión. Pero si usted no bebe porque comprendió que el licor le hace daño y conscientemente decidió dejarlo, entonces es libre de ese horrible vicio sin que eso perjudique su condición mental.

          No hace falta ser cristiano para saber que el dinero y los bienes materiales no son suficientes para hacer feliz a una persona. Que las fiestas y discotecas solo producen alegría pasajera y que el alcohol no es capaz de borrar el despecho del alma.

         Casi todas las personas educadas del mundo concuerden en que el amor, la tolerancia, el respeto,  compartir con familiares y amigos e incluso el hacer bien a los demás es lo que da sentido a la vida y produce verdadera felicidad. Todas esas cosas inequívocamente tienen su origen en Dios.

         Otro dirá “ok, está bien lo que dices. Pero igual he comprobado que puedo ser feliz sin Dios. Tomando y fumando moderadamente, bailando e incluso teniendo sexo ilícito de vez en cuando. Tengo dinero y lo gasto en lo que quiera. Vivo mi vida y soy feliz así”.

         A esa persona le pregunto ¿está usted 100% segura de que es feliz? Supongamos que su respuesta es sí. Le digo entonces otra cruda realidad de la vida: para morir solo hace falta estar vivo. Pregúnteselo a jóvenes como Mónica Spear quien fue asesinada en el momento que menos se imaginó o a Paul Walker quien justo después de realizar una obra benéfica, falleció en un accidente de tránsito.

         Estos jóvenes lo tenían “todo”, fama, dinero y “felicidad”, pero la muerte les llego sin previo aviso y nada de lo que tenían lo pudo evitar. El vacío del alma le tiene miedo a la muerte, a lo desconocido e incomprensible. Pero el que está en Dios no le teme a nada, no pone su esperanza en este mundo sino en uno donde no habrá más dolor, muerte ni clamor.



         Los principios bíblicos tienen la intención de alargar nuestros días en la tierra y hacernos actos para heredar la vida eterna. Tienen la intención de acercarnos a Dios al hacer su voluntad. No rechaces los principios divinos. No expongas tu vida a la miseria y el dolor. Entrega tu ser hoy a Jesús y el llenara tu alma de su infinito amor. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario