Escrito por Stevens Rosado
El vacio del alma
“Me siento sola, frustrada, triste;
mi vida está llena de vacío y lo único que quiero es desaparecer. Todos me
dicen que me quieren, pero siento que son solo palabras. Mi madre me vino a
visitar este fin de semana. Me pidió que le prometiera que no me iba a seguir
mutilando, pero no puedo cumplirle. Siento necesidad de cortarme, de ver correr
sangre en mi brazo, acordarme de lo porquería que soy. Hay muchas cosas que me
atormentan demasiado. Mariano me pide que lo deje de hacer, cuando yo le pedía
muchas cosas y él se negaba. ¿Cómo puede pedirme él a mí? Lo amo pero ya no
estoy viva por dentro. Soy un ser ambulante que camina pero no está viva,
quiero morirme de cuerpo, pero no lo logro; y no lo hago por mi madre, solo por
ella, porque sé que si atento contra mi vida ella va a sufrir, puede recaer en
su enfermedad, de tal modo que prefiero seguir sufriendo, no siendo feliz;
estar muerta en vida con tal de que mi mama esté bien” (Sangre en el diván, página 16).
Esta
declaración no es un invento de Ibéyise pacheco para hacer su libro más cruel y
atractivo. Son palabras reales que emitió la joven Roxana en su momento. Y como
ella miles quizá millones de jóvenes en todo el mundo viven esa misma realidad:
tienen un alma vacía, muerta espiritualmente.
Muchos como Roxana ven el suicidio como
una opción, otros se refugian en el alcohol y las drogas. Desechados y
despreciados por ellos mismos viven una vida infeliz, sin sentido. Ocupan un espacio
en el universo, pero tienen poca importancia para los que viven en él (según
ellos mismos).
Y ¿Cómo llegaron a semejante estado?
Quizá por falta de amor, tal vez por sufrir una enorme decepción o por un error
cometido. Da igual, el resultado es el mismo: miseria, dolor y muerte.
Roxana necesitaba un salvador pero
murió sin encontrarlo. Otros jóvenes aún tienen la posibilidad de acudir a él.
Jesucristo es el único capaz de llenar el vacío del alma, de dar paz al
afligido, salud al enfermo y felicidad al deprimido. Él es vida en medio de la
muerte, luz en la oscuridad, y salvación en medio de la perdición. Nadie te ama
ni podrá amarte más que Dios.
Jesús se preocupa por nuestros
problemas. Pelea nuestras batallas. Suple nuestras necesidades. Y da consuelo y
esperanza a los que ya no tienen fuerza.
La vida no es solo poder respirar y
tener un corazón que lata dentro de ti y haga circular la sangre por todo tu
cuerpo. Vivir es tener personas a quien
amar, hacer realidad tus sueño, tener esperanza de un mejor porvenir y utilizar
sabiamente los dones y talentos que posees. Vida es estar en compañía de Jesús.
Disfrutar de paz y tranquilidad, no por falta de problemas sino porque confías
en un Dios fuerte que es capaz de solucionarlos.
“Dios nos creó para
que seamos adictos a él. Cuando lo rechazamos, procuramos en vano llenar el
descomunal vacío que se produce con alguna otra obsesión”.
“Algunos se vuelven adictos al trabajo; otros adictos
a la comida y sufren de bulimia y obesidad. Muchos prefieren las bebidas
alcohólicas, las drogas o los cigarrillos. Existen miles de adictos al sexo, a
la música, a la moda y a la apariencia externa. Muchos se vuelven adictos a
otras personas en relaciones interpersonales codependientes perjudiciales.
Todos son consumidos por el materialismo y la vanidad. Todo esto representa un
intento mal concebido por llenar el espacio que corresponde únicamente a Dios”.
“Dios
nos diseñó para ser adictos en amor hacia él. Solamente en él encontraremos
gozo y satisfacción”. (Doug
Batchelor, A los pies de Jesús, página 26).
Sin Dios
estamos vacíos y tal como lo dijo Roxana, somos seres ambulantes que caminan
pero no tienen vida. Solo hay tristeza, soledad y dolor cuando decidimos vivir
lejos de Dios.
Alguno
dirá “yo no sufro de esos males, vivo mi vida loca y soy feliz así. Los
principios cristianos son muy extremistas, lo único que hace es esclavizarnos. Ellos
dicen “y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”, pero yo solo veo
esclavitud en su modo de vida”.
Si usted
quiere beber y no lo hace porque “su religión se lo prohíbe” entonces usted es
esclavo de la religión. Pero si usted no bebe porque comprendió que el licor le
hace daño y conscientemente decidió dejarlo, entonces es libre de ese horrible
vicio sin que eso perjudique su condición mental.
No hace falta ser cristiano para saber que el
dinero y los bienes materiales no son suficientes para hacer feliz a una
persona. Que las fiestas y discotecas solo producen alegría pasajera y que el
alcohol no es capaz de borrar el despecho del alma.
Casi
todas las personas educadas del mundo concuerden en que el amor, la tolerancia,
el respeto, compartir con familiares y
amigos e incluso el hacer bien a los demás es lo que da sentido a la vida y
produce verdadera felicidad. Todas esas cosas inequívocamente tienen su origen
en Dios.
Otro
dirá “ok, está bien lo que dices. Pero igual he comprobado que puedo ser feliz
sin Dios. Tomando y fumando moderadamente, bailando e incluso teniendo sexo
ilícito de vez en cuando. Tengo dinero y lo gasto en lo que quiera. Vivo mi
vida y soy feliz así”.
A esa
persona le pregunto ¿está usted 100% segura de que es feliz? Supongamos que su
respuesta es sí. Le digo entonces otra cruda realidad de la vida: para morir
solo hace falta estar vivo. Pregúnteselo a jóvenes como Mónica Spear quien fue
asesinada en el momento que menos se imaginó o a Paul Walker quien justo
después de realizar una obra benéfica, falleció en un accidente de tránsito.
Estos
jóvenes lo tenían “todo”, fama, dinero y “felicidad”, pero la muerte les llego
sin previo aviso y nada de lo que tenían lo pudo evitar. El vacío del alma le
tiene miedo a la muerte, a lo desconocido e incomprensible. Pero el que está en
Dios no le teme a nada, no pone su esperanza en este mundo sino en uno donde no
habrá más dolor, muerte ni clamor.
Los
principios bíblicos tienen la intención de alargar nuestros días en la tierra y
hacernos actos para heredar la vida eterna. Tienen la intención de acercarnos a
Dios al hacer su voluntad. No rechaces los principios divinos. No expongas tu
vida a la miseria y el dolor. Entrega tu ser hoy a Jesús y el llenara tu alma
de su infinito amor.





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