Escrito por Iván José Escalona Clemente
EL AMOR PERDURARÁ
El amor es sufrido, es benigno; el amor no
tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece, no hace nada
indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la
injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo
lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se
acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. (1º de Corintios 13:
4-8)
En un cementerio cerca de la iglesia de
Greyfriars, en Edimburgo, Escocia, hay una fuente y una estatua en memoria de
un pequeño perro conocido como Greyfriars Bobby (Bobby de Greyfriars). En 1858
enterraron a un hombre llamado Jock Grey. Su fiel perro permaneció muy triste
vigilando el lugar donde había sido depositado el cuerpo de su amo. A lo largo
de los siguientes 14 años, día y noche, lluvia o sol, hasta su muerte en 1872
el leal can vivió sobre la tumba de su amo.
El pequeño SKYE TERRIER solo abandonaba
el lugar para visitar a dos amigos, uno era el dueño del restaurante que lo
alimentaba y el sacristán que construyo para él un pequeño refugio junto a la
tumba de su amo. Durante su vigilia de 14 años, miles de personas visitaron el
cementerio para conocer al fiel perrito. Como tributo a su lealtad de toda su
vida, cuando murió lo enterraron al lado de la tumba de su amo.
Después de depositar el cuerpo de Jesús
en la tumba de José todos los discípulos se fueron apesadumbrados y solo María
de Magdala permaneció junto a la tumba unos minutos más, donde lo había visto
por última vez. Que gran amor y lealtad sentía María por su Maestro!!!
A veces perdemos de vista a Jesús porque
solo pensamos en nuestra propia voluntad y en un sin fin de cosas por hacer.
Nos distraemos con nuestros amigos terrenales y nos olvidamos de nuestro fiel
Amigo Celestial.
Incluso los amorosos padres de Jesús lo perdieron de
vista por unos minutos y duraron tres días para encontrarlo justamente donde lo
vieron por última vez. María dijo, "Tu padre y yo te hemos buscado con
angustia" (Lucas 2: 48).
Cuando perdemos de vista descuidadamente a
nuestro Maestro y Salvador podemos llegar a tener que dedicar algún tiempo
buscando y lamentando hasta encontrarlo nuevamente. Al igual que María la madre
de Jesús y María Magdalena encontraron a Jesús tres días después al regresar al
lugar donde lo había visto por última vez. Te invito que regreses y busques a
Jesús, Él estará justamente en el lugar donde lo viste por última vez.




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