Escrito por Marlen
González García
ABUELO, LA NIÑA Y LA
ABEJA
Cierto
día, una niña pidió a su abuelo dar un paseo, el abuelo complaciente, la tomó
de la mano y la llevó a un lindo parque lleno de frondosos árboles, donde
volaban coloridos pájaros, jugaban niños alegremente y corría un encantador
riachuelo, junto al cual se sentaron a descansar y contemplar toda la grandeza,
paz y alegría que allí se disfrutaba, hasta que Por sorpresa; mientras la niña
oía alegre y embelesada los cuentos del abuelo, una abeja que volaba enojada, le
picó en su brazo y ella ¡gritó! del dolor que le produjo la picadura y en su
molestia le dijo al abuelo: ¡NO LAS QUIERO!.
Dulcemente
el abuelo le explicó: “El dolor que ella produjo en tu brazo, pasará, pero ella
al picarte Murió, lo hizo porque volaba enojada y necesitaba agredir, pero es
un ser que nos proporciona dulzura, porque pertenece a la especie trabajadora,
de la familia de las abejas, para darnos su miel, la cual nos alimenta y nos sana”,
por lo tanto:
Es bueno el perdón. ama y agradece a su especie todo lo que nos
proporcionan para nuestra alimentación y salud.
Porque el enojo, el resentimiento, el juzgar y el hacer daño
solo causan dolor y muerte.


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