Escrito por Stevens Rosado
Jesús: Revelación del amor divino
Jesucristo es la
revelación del amor más grande del universo, y del carácter más puro y santo.
Ante un mundo caído donde reina el pecado, él decidió revestirse de humanidad
para salvar así a los miembros de esa raza.
Su muerte fue el costo pagado, para
que el hombre pecador recibiera como regalo el perdón, la restauración del alma
y la vida eterna.
Jesús exaltó la santidad de la ley
del cielo mediante una vida perfecta. Expuso ante los seres del universo las
mentiras de Satanás y por medio de su humildad contrastada con la soberbia de
su adversario, demostró los verdaderos propósitos de ambas mentes.
Aquí en la tierra Cristo ejemplificó
una vida de victoria sobre el pecado y le ofreció a la humanidad la vía de
escape contra el mismo: Su propia fuerza y poder.
Sin duda, en muestra de gratitud,
todo hombre y mujer debe rendirle alabanza y honor a Dios hecho hombre, que es
todopoderoso pero humilde, y que siendo el creador entregó su propio ser solo
por amor.
La mejor manera de hacerlo es vivir
en obediencia a su santa ley y testificar a otros de ese gran amor que tuvo su
pico más alto en el sacrificio hecho en la cruz del calvario.
Ante la exaltación propia obtengamos
fuerza en el que se humilló así mismo, ante la vanidad recibamos poder del rey
que dejó su gloria y majestad celestial para descender a un mundo inferior,
ante el miedo llenémonos de valor recordando al obediente hasta la muerte y
muerte de cruz, y ante cualquier tentación seamos victoriosos en el nombre de
aquel que fue tentado en todo pero sin pecado.
Las promesas de Dios son reales y
todo el que crea en él no perecerá sino que obtendrá la vida eterna.



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